Respondiendo dudas sobre el preservativo femenino

El preservativo femenino tiene las mismas características que el masculino, aunque, desgraciadamente, se desconocen demasiados datos sobre su uso y sus ventajas principales. Por eso, intentaremos aportarte una información completa y detallada a este respecto en los siguientes apartados.

¿En qué consiste el condon femenino?

Este preservativo consiste en una bolsa holgada que consta de dos anillos. El primero de ellos se inserta en la vagina y fija el condón a la misma. El segundo permanece en la zona exterior para facilitar la labor de retirar el preservativo.

El condón femenino actual puede estar fabricado con látex sintético (que es distinto al usado en los preservativos para hombre) o sin latex, y va lubricado para facilitar la penetración.

¿Cómo se coloca el preservativo femenino?

Tras abrir el sobre en el que viene, es aconsejable que te apliques lubricante para que su inserción sea más sencilla. Sigue los siguientes pasos:

– Extrae el preservativo, presiona uno de los anillos con tus dedos pulgar y medio e insértalo en tu vagina como si se tratase de un tampón. Usa el dedo índice para empujarlo hacia el final de la vagina.

– Préstale especial atención al anillo exterior, ya que debe colocarse unos tres centímetros fuera de los labios de la vulva.

Puedes ponértelo hasta ocho horas antes de tener la relación sexual. Es importante que cuando llegue el momento de la penetración guíes el pene hacia su interior, controlando siempre la posición del anillo externo y evitando que este se introduzca en la vagina durante el acto.

Es muy recomendable que uses un lubricante con base acuosa en la base del pene. El uso de vaselina o lubricantes con derivados del petróleo provoca la rotura del preservativo.

Tras la eyaculación, es necesario doblar el anillo externo, cerrando el preservativo, para evitar que el semen entre en la vagina. Se debe retirar con cuidado y tirarlo al cubo de la basura, ya que no es un producto reutilizable. Evita lavarlo y volverlo a usar, porque el látex pierde sus propiedades y podrías quedarte embarazada.

El uso del condón femenino no debe combinarse con el del masculino, ya que el látex en la fricción tiende a romperse, consiguiéndose justo el efecto contrario al deseado.

Para que la operación arriba descrita sea mucho más sencilla, sería adecuado que practicases un poco hasta conocer la mejor forma de ponértelo y de retirarlo.

¿Cuáles son las ventajas principales de su uso?

Al igual que los masculinos, se pueden comprar sin receta médica. Si se utilizan de forma correcta su efectividad es del 99 %. Los motivos para que este sistema falle son los mismos que para los preservativos masculinos: que se rompa, que no esté bien colocado o que el semen entre en la vagina.

Si no eres alérgica al látex, este método te permite ser tú la que decida si quieres usar o no protección a la hora de tener sexo. Su uso evita las ETS, por lo que estarás también preservando tu salud y manteniendo intacta la eficacia de tu flora vaginal.

A pesar de que al principio pueda resultarte algo extraña la sensación, recuerda que la vagina es elástica y que el látex se amolda perfectamente a sus características, consiguiendo que te olvides de que lo llevas puesto.

Por sus beneficios, la facilidad de su uso y sus resultados, el preservativo femenino es una opción a tener muy en cuenta para que puedas vivir tus relaciones sexuales de la forma que prefieras. Esperamos haberte aclarado todo lo que necesitabas saber sobre un complemento indispensable para que la mujer también pueda decidir libremente sobre las consecuencias de tener sexo con su pareja.

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