Cómo tratar la piel seca

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Cómo tratar la piel seca

Muchas personas tienen la piel seca, una piel caracterizada por una falta de hidratación y que puede favorecer la aparición de líneas de expresión o arrugas. En el otro extremo, tu piel podría sufrir una excesiva producción de sebo y convertirse en un tejido tegumentario muy graso, caracterizado por la formación de brillos en tu rostro y poros muy dilatados.

Si tienes uno de estos dos tipos de piel, es conveniente un adecuado tratamiento.

La piel seca se puede manifestar por la descamación y tirantez producidas por la falta de humedad, así como por la aparición de pequeñas grietas y piel con rojeces.

Una de las causas de tener la piel seca se achaca a la falta de algún nutriente esencial que debes incorporar con tu dieta. Tendrás que hacer mucho hincapié a través de la alimentación y suplementación. También hay enfermedades que pueden predisponerte a este tipo de piel. Especialmente, el hipotiroidismo y la psoriasis. El envejecimiento es un proceso fisiológico, aunque también puede provocar la sequedad en tu piel.

Hemos de destacar que, si padeces piel atópica producida por la dermatitis, necesitarás el tratamiento de un médico especialista.

Para poder tratar la sequedad en tu piel, debes consumir alimentos ricos en grasas saludables, agua y vitaminas, aquellos que puedan aportar la hidrataciónreparación de las estructuras de la piel.

Aumenta tu consumo de frutos secos a la semana, prueba con las nueces y toma tres raciones de pescado azul a la semana. Así, proporcionarás el omega 3 necesario para poder regenerar adecuadamente las células de la dermis. La yema de huevo también va a ser importante, por contar con vitamina A, para mantener la adecuada reparación de tu piel; y vitamina D, para poder reducir la inflamación.

Es importante que tomes abundante fruta, por su gran contenido acuoso y de vitamina C, un nutriente esencial que aumentará la producción del colágeno necesario para mantener la integridad de la dermis.

Cuidar la piel atópica

También puedes prepararte mascarillas a base de levadura de cerveza con aceite de almendras. Proporcionarás, desde el exterior, la vitamina A y las del grupo B, además de los ácidos grasos saludables.

En la piel grasa, va aumentar la producción de sebo. Los cambios hormonales (principalmente, los que se dan en la adolescencia y menopausia y los derivados del estrés y de la inadecuada alimentación) suelen provocar un aumento en la producción de esta sustancia en las glándulas sebáceas de la piel. La producción excesiva de sebo también se puede dar por factores genéticos.

La piel seborreica también va a requerir un cuidado especial. Reduce, en tu alimentación diaria, aquellos productos excesivamente industrializados y con grasas no saludables. Por ejemplo, la bollería industrial, los alimentos refinados y los refrescos. Estos van a provocar inflamación en todo tu organismo, además de predisponerte al desequilibrio y a la alteración hormonal. Tendrás que aportar abundantes verduras y reducir al máximo la carne roja.

En cuanto a la cosmética, utiliza productos que puedan regular la producción de sebo. Recuerda escoger siempre un maquillaje adecuado para tu tipo de piel. Especialmente, uno con efecto mate, para reducir los brillos.

Las cremas faciales deben estar libres de aceites, para no obstruir tus poros. Por ejemplo, los geles de áloe vera están muy indicados para limpiar y proteger este tipo de pieles. Tendrás que realizar una detenida limpieza nada más despertarte y antes de acostarte. Por otro lado, la aplicación de mascarillas para purificar y reducir el exceso de grasa producido es fundamental unas dos o tres veces por semana.

La hidratación de la piel debe ser fundamental en todos los casos. Es importante aplicar un cuidado determinado a tu piel seca o piel grasa, para poder preservar su integridad y conservarla saludablemente durante más años.

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